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viernes, 8 de junio de 2018


¿Picadura de abeja o apitoxina inyectable?
: revisión y análisis de las evidencias.
SOCIEDAD COLOMBIANA DE APITERAPIA


La apiterapia es un sistema terapéutico que se basa en el uso de los productos de la colmena con el fin de prevenir y tratar enfermedades. El veneno de abejas (apitoxina) es uno de ellos y de los que con mayor frecuencia se utilizan dentro del manejo con la apiterapia. La apitoxina es una sustancia compleja pudiendo identificarse más de 50 componentes activos entre ellos péptidos y aminas biogénicas (1).

El uso de la apitoxina remonta a los inicios de la sociedad. En ese entonces la aplicación se realizaba mediante la picadura directa de la abeja, este método incluso es empleado en la actualidad por muchos profesionales (2). Recientemente se han diseñado dispositivos que permiten la extracción de la apitoxina de tal suerte que no es indispensable la aplicación únicamente mediante la picadura y ha permitido la generación de nuevos productos para suministrar esta sustancia.

Es controversial el análisis de cuál método de aplicación es mejor (picadura de la abeja o inyección de apitoxina previamente extraída), algunos expertos consideran que podrían existir ventajas con la picadura directa de la abeja, otros con la aplicación inyectable. Los principales puntos que diferencian estos métodos de aplicación son principalmente:

Composición de la apitoxina
Usos y aplicaciones clínicas
Efectos secundarios y seguridad del paciente
Mitos en torno a la aplicación con la picadura de la abeja
En este artículo se abordan las principales diferencias basadas en la evidencia científica disponible en la actualidad.

Composición de la apitoxina


Es un tema de sumo interés desde hace más de 3 décadas. La introducción de los colectores de apitoxina permitió la recolección eficiente de la misma con diferentes fines. La caracterización de la apitoxina ha mostrado que la melitina corresponde aproximadamente al 50% del peso seco del veneno, también se presentan otros péptidos como la apamina y adolapina, que son de interés terapéutico, y la fosfolipasa A2. Se reconoce que existen variaciones en la composición del veneno de acuerdo a la región geográfica donde se ubique la colmena y la sub-especie de abeja (3,4).

La apitoxina que resulta de la extracción con dispositivos eléctricos contiene los componentes de interés terapéutico en proporciones similares a los que resultan luego de la picadura directa de la abeja, sin embargo, contiene menos de otras enzimas que tienen implicaciones sobre la seguridad durante la aplicación de la apitoxina (5). Recientemente incluso se han efectuado desarrollos que reducen la concentración de  componentes como la fosfolipasa A2 responsable de varios de los efectos negativos que se producen en la aplicación, como el dolor y rascado, sin comprometer su eficacia terapéutica (6). Esto supone por supuesto una ventaja dado que reduce los efectos secundarios y podría mejorar la adherencia al tratamiento sin comprometer sus resultados terapéuticos. Teniendo en cuenta que la composición de la apitoxina extraída y la picadura directa de la abeja es similar, en términos de lo que es posible lograr desde el punto de vista terapéutico, no existen diferencias significativas entre ellas, sin embargo, la aplicación mediante la extracción previa del veneno permite la posibilidad de encontrar métodos que reduzcan el sufrimiento de la abeja y el paciente durante la aplicación.

Uso y aplicación clínica

La utilidad terapéutica de la apitoxina es amplia, diferentes condiciones han sido exploradas al menos en su fase de investigación preclínica. Dentro de ellas se encuentran: control del dolor (7), fibrosis tisular (8), modulación del sistema inmunológico (9), antiviral (10) y antineoplásico (11). Sin embargo para estas condiciones no siempre se utiliza la misma vía de administración. Por ejemplo en el manejo de enfermedades infecciosas de origen viral es necesaria la aplicación por vía intravenosa o en algunas condiciones de fibrosis es necesaria la aplicación intramuscular. Es evidente que la picadura directa de la abeja no permite la administración en este tipo de vías de administración ni el control adecuado de la dosis que se aplica. Por este motivo existen ventajas para la administración de apitoxina inyectable sobre la picadura directa ya que permite una mayor versatilidad.

Efectos secundarios y seguridad del paciente
La aplicación de la apitoxina bien sea mediante a picadura directa de la abeja o con apitoxina inyectable conduce al desarrollo de varios efectos secundarios. Su aplicación produce dolor (90% de las personas), inflamación en el sitio de aplicación (50%) y prurito (30% de los pacientes). Esto obliga a que todos los apiterapeutas estén adecuadamente entrenados en su manejo. Se han realizado descripciones amplias de efectos adversos graves en pacientes que sufren picadura de abejas:



Muerte. Recientemente se publicó el caso de una persona en quien se realizó el manejo de apiterapia con la picadura directa de la abeja (12).  Si bien el caso no describe con exactitud los mecanismos fisiopatológicos que condujeron a este evento, permite analizar los riesgos de la picadura: mayor composición de péptidos inductores de la respuesta alérgica, presencia de gránulos de polen en el aguijón (que pueden inducir alergia) y presencia de hongos, bacterias o virus. Esto mismo evita que la picadura directa de la abeja sirva como prueba para la evaluación de la alergia en las personas.


Infección. Existen reportes de infecciones severas luego de la picadura de la abeja (13,14). En algunos casos el aguijón de la abeja puede ser colonizado por bacterias patógenas al ser humano. No existe forma descrita para controlar esto.

La picadura de la abeja está relacionada con una mayor proporción de eventos adversos y por este motivo se desaconseja su aplicación.



Mitos en torno a la picadura directa de la abeja

Algunos aspectos adicionales merecen ser mencionados:

La abeja conoce en qué sitio picar. No existe evidencia científica que lleve a pensar que la abeja posee un sensor que permite identificar si una picadura es terapéutica o no.

La picadura de la abeja lo sana todo. No existe evidencia que permita pensar que la picadura de la abeja lo cura todo, al contrario, siempre debe emplearse bajo la racionalidad científica.

La picadura de la abeja es mejor que la apitoxina inyectable. Como se describió previamente no existe evidencia científica que respalde esa afirmación.

Conclusión


Existe controversia sobre si la picadura de la abeja es mejor que la aplicación de la apitoxina inyectable. La composición de la apitoxina en términos de sus efectos terapéuticos es similar con la picadura y apitoxina inyectable mediante diversos métodos de recolección, sin embargo, el veneno aplicado con picadura directa posee mayor cantidad de alérgenos. Se han descrito reacciones adversas extremadamente severas con la picadura directa de la abeja. No se aconseja, teniendo en cuenta la evidencia científica disponible, la picadura directa de la abeja como método de aplicación del veneno teniendo en cuenta que existe en la actualidad la posibilidad de otros métodos de aplicación más seguros e igualmente efectivos.

Referencias bibliográficas
Zhang S et al. Toxicon 2018; 148: 64-73.
Prioreschi P. Med Hypotheses 2000; 55 (4): 319-325.
Schumacher MJ et al. Am J Trop Med Hyg 1990; 43 (1): 79-86.
Schumacher MJ et al. J Allergy Clin Immunol 1994; 93 (5): 831-835.
Holly K et al. Toxicon 1975; 13: 145-148.
Lee Y et al. Evid Based Complement Alternative Med 2018; 2018: 2353280.
Lee JH et al. J Vet Med Sci 2001; 63 (3): 251-259.
Lee WR et al. Toxins 2015; 7 (12): 4758-4772.
Choi MS et al. Cytokine 2013; 61 (1): 251-265.
Uddin MB et al. J Microbiol 2016; 54 (12): 853-866.
Jagua-Gualdron A. Rev Fac Med Unal 2012; 60 (2): 79-94.
Vasquez-Revuelta P et al. J Investig Allergol Clin Immunol 2018; 28 (1): 42-43.
Klug R et al. Ann Intern Med 1982; 96 (3): 382.
Truskinosvky AM et al. Clin Infect Dis 2011; 32 (2): E36-E38.

fuente: https://apiterapia.com.co/picadura-de-abeja-o-inyeccion/

miércoles, 22 de febrero de 2017

El veneno de las abejas inspira una 'ambulancia' para llevar fármacos el cerebro

Una molécula desarrollada en el IRB Barcelona logra superar las barreras defensivas del órgano

Uno de los autores ha sido premiado por la UB por el mejor artículo derivado de una tesis doctoral en ciencias experimentales


El cerebro está protegido por una muralla defensiva formada por miles de células compactadas, la llamada barrera hematoencefálica, que permite la entrada selectiva a través de la sangre de las moléculas beneficiosas, como pueden ser nutrientes, iones y hormonas, e impide las de peligrosos patógenos. Sin embargo, esta defensa natural tan provechosa, descubierta por la ciencia hace ya un siglo, deja también fuera del cerebro la mayoría de los fármacos concebidos para tratar tumores, alzhéimer, infartos, epilepsia o cualquier otra enfermedad cerebral. No pueden entrar o, como mínimo, no entran de manera eficiente. Y eso, obviamente, es un grave problema.

Actualmente se trabaja en diversas estrategias para superar la barrera hematoencefálica, pero una particularmente singular es el uso de un compuesto inspirado en el veneno de la abeja que funciona como un caballo de Troya, es decir, no solo supera las defensas, sino que lo hace llevando a cuestas el fármaco. Lo ha desarrollado el grupo de Ernest Giralt y Meritxell Teixidó en el Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona (IRB Barcelona) y ya ha sido probado con éxito con ratones.
"Trabajamos en el diseño de moléculas que aprovechen el sistema de transporte y sorteen la barrera, que solo pase la molécula cargada con el fármaco", resume el investigador Benjamí Oller-Salvia, quien no es muy partidario de la metáfora troyana "porque presupone que el fármaco va dentro", cuando en realidad está adherido en el exterior. "Es una especie de tractor con remolque", ilustra Teixidó.

PREMIO DE LA UNIVERSITAT DE BARCELONA

Oller-Salvia ha sido galardonado con el premio que el Consell Social de la Universitat de Barcelona (UB) otorga anualmente al mejor artículo derivado de una tesis doctoral que se haya publicado en el ámbito de las ciencias experimentales y de la salud. El premio destaca el trabajo porque "puede contribuir a crear mejores fármacos para enfermedades del cerebro". Los resultados se publicaron en la revista 'Angewandte Chemie', una de las revistas de más impacto del ámbito de la química. Los investigadores han obtenido una patente por el proceso.
Concretamente, los investigadores emplean un péptido -un tipo de proteína de pequeño tamaño- que se ha fabricado sintéticamente, pero que está basado en la apamina, una proteína natural extraída del veneno de la abeja común
"Hemos demostrado que a la apamina se le puede quitar la toxicidad y al mismo tiempo mantener la capacidad de transporte y la resistencia a las proteasas [enzimas presentes en la sangre y en la barrera hematoencefálica que degradan las proteínas]", dice Oller-Salvia. Manteniendo las propiedades interesantes, su estructura se ha simplificado para poder ser fabricada sintéticamente. "Hemos logrado una versión reducida en laboratorio, una especie de miniapamina que solo tiene nueve aminoácidos, lo que reduce sustancialmente el coste de producción", añade Teixidó.

MODELOS CELULARES Y CON ROEDORES

Con posterioridad, los investigadores ensayaron la capacidad del péptido llevando a cuestas diversas moléculas, como proteínas, anticuerpos o nanopartículas. "Primero lo hicimos en un modelo celular y finalmente también en ratones, y el resultado es que se aumenta en gran manera el transporte a través de la barrera hematoencefálica", comenta Oller-Salvia.
En opinión de Teixidó, una de las claves es que, además de ser capaces de arrastrar cosas, las miniapaminas sean resistentes y no se degraden en la corriente sanguínea al cabo de 10 minutos, como pasa con la mayoría de péptidos lanzadera empleados hasta ahora. "Hemos logrado que duren más de 12 horas", afirma Teixidó.
Oller-Salvia, licenciado en química por el Institut Químic de Sarrià (IQS-URL), se doctoró en la UB -tras cuatro años se investigación en el IRB Barcelona- y ahora realiza un posdoctorado en el Medical Research Council Laboratory of Molecular Biology (MRC-LMB), en Cambridge. Teixidó, su directora de tesis junto a Giralt, lo recuerda como un investigador aventajado: "No era excelente, sino lo siguiente", dice.

Candidatos a fármacos que no prosperan

Meritxell Teixidó considera que el uso de péptidos, y en este caso más concreto uno procedente del veneno de abeja, es una alternativa muy prometedora para lograr lanzaderas eficientes que superen la barrera hematoencefálica del cerebro. Hay otras posibilidades, como los anticuerpos, pero en su opinión resultan caras y pueden tener más riesgos. Es un terreno de investigación muy interesante si se tiene en cuenta, como recuerda la investigadora del IRB Barcelona, que "una de cada cuatro personas necesitará en el futuro algún tipo de tratamiento del cerebro". Actualmente, el 98% de los candidatos a fármacos para el sistema nervioso central cae en el proceso de desarrollo porque no pasa la barrera», concluye la especialista.

COLABORACIONES

Los investigadores del IRB Barcelona realizan actualmente, en colaboración con el Centro Nacional de Biotecnología (CNB), en Madrid, pruebas de transporte de fármacos en ratones con una rara enfermedad conocida como ataxia de Friedrich, y también con tumores difusos de tronco, en este caso en colaboración con el Hospital Sant Joan de Déu de Esplugues de Llobregat.
"Hemos de comprobar que aumenta el efecto terapéutico. En unos años lo sabremos", concluye Oller-Salvia.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El veneno de abeja y el tratamiento de enfermedades cerebrales

 http://apiculturaiberica.com/wp-content/uploads/capilarsdelabarrerahematoencefalica-350x336.jpg

Un péptido derivado del veneno de abeja ha sido ensayado con éxito por científicos del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) para lograr hacer llegar al cerebro fármacos para tratar enfermedades del sistema nervioso central.
Este es uno de los avances presentados en la Conferencia Blood-Brain-Barrier, organizada por el IRB Barcelona con el apoyo de la Fundación BBVA, en la que 20 científicos pioneros exponen los últimos conocimientos sobre la barrera y los avances en vehículos terapéuticos dirigidos al cerebro, según informan desde el IRB.
Ernest Giralt, investigador del IRB explica que hace 100 años que se sabe que el cerebro está protegido por miles y apretados capilares que forman una barrera; una defensa y al mismo tiempo un freno para hacer llegar fármacos prometedores para tratar enfermedades del sistema nervioso central. “Este muro es responsable de la baja tasa de éxito de nuevos fármacos dirigidos al cerebro. Hoy, ya tenemos estrategias para superarlo”.
Y uno de los últimos resultados es precisamente un vehículo-lanzadera basado en veneno de abeja y desarrollado en el IRB Barcelona, concretamente en uno de los péptidos de la apitoxina, la apamina, que, una vez eliminada la toxicidad, han comprobado que es capaz de superar esta barrera y ser duradera en sangre.
Ente las enfermedades neuronales con las que se está investigando con los “péptidos lanzadera” como la apamina, están el Alzheimer la esquizofrenia, infartos cerebrales, o los tumores cerebrales entre otros.
Foto: Detalle de 1 mm de cerebro de ratón. En verde, capilares que forman parte de la barrera hematoencefálica y, en rojo, las moléculas que unidas a la lanzadera del IRB Barcelona han conseguido traspasar la barrera y llegar al cerebro. (B Oller, IRB)
Fuente :http://apiculturaiberica.com/index.php/actualidad/el-veneno-de-abeja-y-el-tratamiento-de-enfermedades-cerebrales

miércoles, 9 de septiembre de 2015

La cura con abejas, una alternativa natural




  • Consiste en ser aguijoneado por una abeja melifera, la que da miel.
  • Se utiliza principalmente en dolores que presentan inflamación.
  • Tiene algunas contraindicaciones específicas.
Muchos profesionales de la salud están empezando a usar la apiterapia, bien con la abeja viva o en inyección, para el tratamiento de enfermedades reumatológicas, cardiovasculares o pulmonares, entre otras.
No obstante, la técnica, que consiste en ser aguijoneado por una abeja melífera que es la que da miel, debe ser realizada por un profesional que conozca las particularidades del tratamiento. Pedro Pérez, uno de los pocos expertos en la materia en España, explica que se trata de una terapia natural que no sólo consiste en que la abeja inyecte su veneno, la apitoxina, sino completar el tratamiento en base de los diferentes productos de la colmena.

Los productos de la colmena tienen los ladrillos para construir y reparar

"El cuerpo mejora, indudablemente, cuando le das aquello que necesita y cada producto de la colmena tiene unas propiedades que el cuerpo necesita. Estos productos tienen los ladrillos para construir y reparar, y, por otra parte, la apitoxina del veneno pasa a la sangre que circula por el cuerpo y lleva sus propiedades allí donde hay algo que reparar", explica.
Entre las enfermedades que pueden ser tratadas se encuentran, dentro de las reumáticas, la artritis reumatoide, osteoartritis, artritis reumatoide juvenil, artritis traumática, espondilitis, artritis psoriática, codo de tenista o la bursitis; dentro de las cardiovasculares, hipertensión, arritmias, aterosclerosis y varices. También se está usando en problemas de la piel como eccemas, psoriasis, verrugas; en problemas pulmonares como la obstrucción crónica pulmonar, el enfisema o el asma y en infecciones como laringitis o mastitis, entre otras.
Fundamentalmente se utiliza en dolores que presentan inflamación

"Fundamentalmente se utiliza en dolores que presentan inflamación, que es donde funciona perfectamente", y, a su juicio, para estos casos "no existe nada mejor que la picadura de abeja". En casos como la esclerosis múltiple, la psoriasis, o problemas de tipo circulatorio, aunque "no los cura ayuda y mejora el proceso". 

Diversos estudios han demostrado la picadura de abeja es cien veces más potente como antiinflamatorio que la hidrocortisona, "por eso se entiende que es tan beneficiosa en procesos dolorosos". Además, se conoce su poder terapéutico como antiséptico, y, al ser una técnica que se aplica teniendo en cuenta los puntos de acupuntura, "se consigue multiplicar su efecto beneficioso".
Por otra parte, se utilizan otros productos como la miel y el polen ricos en ácidos naturales, minerales, proteínas y aminoácidos, enzimas y con propiedades antihemorrágicas; el pan de abejas que además contiene más cantidad de Vitamina K; la jalea real que estimula el crecimiento y aumenta el nivel de cortisol en la sangre; la cera tiene propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias; y el propóleos que tiene un gran poder antibacteriano, pero además es antibiótico, anti fúngico, antihemorrágico, anti herpético, antiinflamatorio y antiséptico. 

No se trata de una terapia con grandes contraindicaciones, aunque en el caso de los alérgicos el tratamiento dura más ya que primero se deben probar con pequeñas dosis para "inmunizarles". Además, estos tratamientos se suelen usar sólo en adultos que no tengan problemas de fluidez de la sangre, como por ejemplo tuberculosis o ulceras sangrante, y tampoco en algunos casos de diabetes.
Asimismo, tampoco está recomendado cuando los pacientes están tomando ciertos medicamentos como los betabloqueantes o los opiáceos, ya que puede provocar reacciones adversas.

Respecto a los efectos, el apiterapeuta explica que se trata de una terapia que puede producir inflamación, sudoración, y otros efectos que pueden no ser percibidos, y que, en cualquier caso, "forman parte de la crisis curativa, que es un proceso que el organismo tiene que recorrer para depurarse y poder curarse".
En la mayoría de los casos suelen realizarse un tratamiento de entre 7 y 10 sesiones, aunque cuando existen factores psicológicos el tratamiento "puede no ser tan eficaz a corto plazo".  
  fuente : http://m.20minutos.es/noticia/445824/0/abejas/salud/terapia/

viernes, 26 de junio de 2015

BENEFICIOS DE LA APITERAPIA, DR JULIO CESAR DIAZ

Cada vez más personas se animan a las inyecciones de veneno de abeja para tratar las más variadas dolencias y enfermedades. Esta técnica milenaria se llama apiterapia y se basa en el restablecimiento o mantenimiento de la salud a través del uso de la apitoxina (veneno de abeja) y de los otros productos de la colmena.
 

El doctor Julio Cesar Díaz, fundador y primer Presidente de la Asociación Argentina de Apiterapia, asegura que los beneficios de la apitoxina van desde corregir y levantar el sistema inmunológico, hasta estimular la hipófisis para poner en marcha todo el sistema glandular.

También señala que "ayuda a bajar la presión arterial, disminuye el azúcar en sangre, previene infartos y estimula el rejuvenecimiento celular, al obligar al cuerpo a eliminar células viejas".
Existen muchas maneras de aplicar la toxina de abeja, pero las más comunes son las inyecciones del veneno, cremas, cápsulas o en diversos preparados.
La Asociación Argentina de Apiterapia estima que, en la Argentina, más de 60.000 personas usan apitoxina inyectable para tratar desde infecciones resistentes a antibióticos, artritis, artrosis y enfermedades como el lupus, la esclerosis múltiple y la diabetes.
La apiterapia muestra los mejores resultados en enfermedades osteo-articulares, ya que la apitoxina regenera los tejidos, saca el dolor y desinflama. "Hay que aclarar -cuenta Díaz- que en muchos casos se utiliza como tratamiento con recuperación; aunque no siempre con el ideal de la curación".
Como en cualquier tratamiento, los resultados dependen del paciente y de la enfermedad que esté atravesando, en algunos casos el dolor y la inflamación se desvanecen luego de las primeras sesiones, y en otros el paciente debe dedicarle más tiempo para lograr cambios significativos.
A pesar de no estar totalmente aceptada por la medicina occidental tradicional, los adeptos a esta terapia y los profesionales que la estudian no la toman como una vía alternativa. El doctor Díaz asegura que la apiterapia "ofrece respuestas a muchos problemas en donde la medicina oficial no tiene tratamientos o son deficitarios".
Al tratarse de una toxina, no todo es color de rosa; por supuesto que existen contraindicaciones. La principal es la probable alergia al veneno de abejas, lo que prohíbe totalmente este tipo de terapia.
El resto de las contraindicaciones son muy raras y de escasa importancia, normalmente los profesionales que usan la apitoxina realizan el test de alergia en la primer consulta y antes de cualquier aplicación.
Los beneficios de esta terapia natural están ganando fuerza en todo el mundo, llamando la atención de los médicos y científicos. Profesionales de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en Saint Louis, publicaron en el boletín Antiviral Therapy que una toxina que compone el veneno de abeja podría destruir el virus del HIV.

POR OSCAR COVI.

viernes, 17 de abril de 2015

Primeros auxilios en la apicultura

Con relación a los primeros auxilios para un apicultor que ha presentado alergia al veneno, se deben emplear medicamentos que contrarresten rápidamente los efectos de dicho proceso. Con frecuencia, se producen urticaria (urticaria en los labios, párpados, garganta y/o lengua) y angioedema de la glotis. 


noticiasapicolas.com.ar   El angioedema de la glotis puede ser lo suficientemente grave como para causar la obstrucción de las vías respiratorias. La anafilaxia prolongada pueden producir arritmias cardíacas y paro respiratorio, lo que puede ser fatal en pocos minutos si no se trata oportunamente. Por otra parte, los tejidos en diferentes partes del cuerpo liberan histamina y otras sustancias, lo cual produce constricción de las vías respiratorias, ocasionando dificultad para respirar y síntomas gastrointestinales, como dolor abdominal, calambres, vómito y diarrea. En este caso se emplean tratamiento de urgencia a base de adrenalina (epinefrina) subcutánea y medicamentos esteroideos (corticoide) fundamentalmente, además debe administrarse un antihistamínico oral para prevenir la reacción tardía.

En casos de alergias locales leve - moderadas con aparición de eritemas, escozor, etc, que no comprometan la salud del paciente pueden emplearse medidas locales como hielo o compresas frías en el lugar de la picada y posteriormente alguna crema esteroidea, además de un antihistamínico oral y en determinados casos, incluso también un esteroide oral.

Las referencias bibliográficas sobre este tema y las experiencias que hemos constatado en algunos apicultores nos confirma que cuando aparecen manifestaciones de alergia en los propios apicultores hay que tener mucha precaución, pues puede resultar una alerta, ya que dichos síntomas pueden llegar a incrementarse e incluso provocar un proceso fatal con las sucesivas picadas de abejas. Después de una primera exposición a una sustancia como el veneno de abejas, el  sistema inmune de la persona afectada se sensibiliza a dicho alergeno. En una exposición subsiguiente, puede presentarse una reacción alérgica súbita, severa que compromete todo el organismo.

Por ese motivo, se recomienda que cada apicultor tenga en su colmenar o porte consigo algunas dosis de estos medicamentos para en caso de una urgencia de este tipo pueda al menos contrarrestar los efectos del proceso, si tenemos en cuenta que en la mayoría de las ocasiones los apiarios se encuentran distantes de los centros de asistencia médica.

Con relación a estos procesos que se están presentando en los apicultores, en nuestro criterio y sin ser especialistas en este tema tan específico, debemos decir que no conocemos a fondo la situación particular de cada uno de ellos, pero nos inclinamos a pensar que constituye más una cuestión propia de los apicultores que se hayan mostrado más sensibles a las picadas, en lugar de la influencia del medio provocando un trastorno biológico en la abeja que pudiera afectar la composición del veneno que esta segrega en sus glándulas, no obstante es un tema bien interesante que pudiera generar una investigación al respecto.

La inmunoterapia con veneno de himenópteros se viene utilizando desde hace muchos años en todo el mundo con un alto índice de protección (90-95% de pacientes que han sufrido reacciones generalizadas no vuelven a padecerlas tras seguir esta modalidad de tratamiento). Se ha empleado en pacientes adultos con pruebas diagnósticas positivas que hayan presentado reacciones generalizadas, así como en niños cuya reacción generalizada no sea exclusivamente cutánea, sino que también implique algún otro órgano (aparato respiratorio, circulatorio, digestivo, etc

FUENTE;   http://www.noticiasapicolas.com.ar/primerosauxilio.htm