La producción apícola decayó este año por la masiva deforestación de los
bosques y existe peligro de extinción de las abejas “no solo en
Paraguay, sino en todo el mundo”, dijo el presidente de la Asociación
Nacional de Productores Apícolas (ANPA), Tomás Giménez, en Coronel
Oviedo. Advirtió que se debe elaborar un plan nacional para salvar la
producción.
Apicultores de los departamentos de Caaguazú, Cordillera,
Guairá y otros puntos del país nucleados en ANPA firmaron recientemente un
convenio de cooperación con representantes de la Cooperativa “Punto Uno Ltda.”
y con el gobernador de Caaguazú, Mario Varela (ANR).
El objetivo es elaborar en forma inmediata proyectos para
recuperar la producción de miel de abeja en esta región. Se pretende tomar
acciones conjuntas para el desarrollo de los proyectos de producción apícola,
viabilizar el acopio, la industrialización y la comercialización de la miel de
abeja.
El presidente de ANPA, Tomás Giménez, dijo que la producción apícola
está pasando uno de sus peores momentos por varios factores. Manifestó que el
año pasado el sector cosechó unos 47.000 kilos de materia prima y sin embargo
este año apenas se proyecta la cosecha de unos 20.000 kilos de miel.
Brindó algunos datos sobre la desaparición que viene experimentando la abeja a
nivel mundial y que Paraguay también está entre los países que corren el riesgo
de la extinción de la abeja o los
colmenares por los graves cambios climáticos
que se registran actualmente en el planeta.
Fuente: Carlos Mariano Godoy http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/abc-rural/apicultores-atribuyen-merma-en-la-produccion-de-miel-a-deforestacion-1260157.html
ES MI OPINION...
QUE LOS COLEGAS DEL PARAGUAY, NO SABEN O NO QUIEREN ADMITIR QUE TODA LA PARAFERNALIA DE AGROTOXICOS QUE USAN PARA LA SOJA TRANSGENICA, EL GIRASOL, LA COLZA Y EL MAIZ TRANSGENICO.. LOS ESTA AFECTANDO... SIN DUDAS QUE EL CAMBIO CLIMATICO Y LA DEFORESTACION SON PARTE DEL PROBLEMA...PERO EL IMIDACLOPRID Y EL ROUNDUP SON LA PARTE PRINCIPAL DEL PROBLEMA...
ALGO QUE LOS PRODUCTORES ARGENTINOS YA LO SABEMOS. ESPERO QUE ABOQUEN SU LUCHA A LA ERRADICACION DE LOS NEONICOTINOIDES Y DEL ROUNDUP DE LOS CAMPOS DEL PARAGUAY... Y ASI RECIEN LAS ABEJAS TENDRAN OPORTUNIDADES DE PRODUCIR....
CASO CONTRARIO LAS ABEJAS EN PARAGUAY.. SOLO SEGUIRAN DESAPARECIENDO... COMO EN EL MUNDO ENTERO... Y EN LA ARGENTINA...
En un estudio alemán en el que se liberaba una cierta cantidad de abejas
en un campo de colza transgénica y después se alimentaba a las abejas
jóvenes con polen de la misma, los investigadores descubrieron que las
bacterias del interior de las jóvenes abejas absorbían las trazas de los
genes modificados de la colza. Esto demuestra que el ADN de los
transgénicos del polen puede transferirse a las abejas mediante su
aparato digestivo.
En la actualidad, muchos apicultores están alimentando a sus abejas
mediante jarabe de maíz de alto contenido en fructosa. Este jarabe está
elaborado con el maíz transgénico de Monsanto, que además se trata con
los insecticidas neonicotinoides de Bayer. Las colonias de abejas
empezaron a desaparecer en EEUU un año después de que la EPA permitiera
estos nuevos insecticidas en el mercado, entre 2004 y 2005. Incluso la
propia agencia admite que el “envenenamiento por pesticidas” está
contribuyendo al CCD.
Uno de los efectos que se han observado de estos insecticidas es el
debilitamiento del sistema inmunológico de las abejas. Las obreras
llevan el polen cargado de pesticida a la colmena, donde el resto de las
abejas lo consumen. Seis meses más tarde, sus sistemas inmunológicos
fallan y los animales empiezan a padecer infecciones naturales en las
abejas, tales como parásitos, ácaros, virus, hongos y bacterias. De
hecho, los patógenos tales como el Ácaro Varroa, el Nosema, ciertas
infecciones fúngicas y bacterianas y el virus israelí de parálisis aguda
(IAPV) se detectan con mucha frecuencia en colmenas al borde del
colapso.
Tres estudios recientes implican a los insecticidas neonicotinoides,
también denominados “neónicos”, que solamente en EEUU cubren 142
millones de acres de maíz, trigo, soja y algodón. Estos insecticidas
también se utilizan de forma común en una gran variedad de productos
para la jardinería doméstica. Tal y como se detalla en un artículo
publicado por Reuters, los “neónicos” son absorbidos por el sistema
vascular de la planta y contaminan al polen y al néctar que las abejas
encuentran en sus rutas.
Los “neónicos” son un veneno para el sistema
nervioso de los insectos que desorienta a sus víctimas y parece dañar la
capacidad de las abejas para encontrar sus hogares, lo que podría
ofrecer una respuesta al misterio de sus desapariciones.
Esta fue la
conclusión a que llegaba la prestigiosa revista Science. En otro estudio
llevado a cabo por entomólogos de la Universidad estadounidense de
Purdue, los investigadores descubrieron que, si se liberaba al aire
polvo con un cierto contenido en “neónicos” durante la época de siembra,
se advertían “efectos letales comparables al fenómeno de la pérdida de
las colonias que están sufriendo los apicultores”.
Un tercer estudio
llevado a cabo en la Facultad de Salud Pública de Harvard fue capaz de
recrear el síndrome de colapso de las colonias en diversas colonias
sencillamente administrando pequeñas dosis de un “neónico” popular, el
imidacloprid.
Se ha incrementado el número de especies de insectos que han
desarrollado resistencia a los alimentos transgénicos, esto obliga a los
agricultores a volver a utilizar los productos fitosanitarios de antaño
para hacer frente a las plagas.
Hace unas semanas en el post Los beneficios del maíz transgénico desaparecen, destacábamos que la resistencia generada por los insectos, ha provocado que el denominado maíz Bt
ya no sea efectivo frente al ataque de determinadas plagas. Se habían
diseñado planes para frenar la resistencia, como por ejemplo sembrar
zonas de maíz tradicional dentro de los cultivos transgénicos a modo de refugios
y así evitar que comieran maíz Bt y desarrollaran la resistencia.
Parece evidente que los beneficios del maíz Bt se están disipando a
marchas forzadas y por ello las compañías biotecnológicas anunciaban
nuevas generaciones de semillas modificadas genéticamente con varios
genes para hacer frente a herbicidas e insectos.
Para llegar a esta conclusión se han analizado y revisado 77 estudios
que se han realizado en los cinco continentes, en ellos se encuentran
otras especies de insectos que también parecen estar desarrollando la
resistencia a los cultivos modificados genéticamente. Los expertos
apuntan que tan alarmante resulta el aumento de especies de insectos
resistentes a los cultivos transgénicos, como el incremento de las áreas de cultivo
destinadas a la producción de alimentos modificados genéticamente, en
el gráfico que encabeza el post podemos ver que prácticamente cultivos y
resistencia aumentan paralelamente.
Las actuales semillas modificadas genéticamente son cada vez menos
rentables, ya no funcionan como hace años, el resultado es que se deben
volver a utilizar los insecticidas convencionales en estos cultivos para
poder hacer frente a las plagas. Por cierto, en este estudio también se
apunta que no se sabe a ciencia cierta cómo afectan productos como la
soja o el maíz transgénico a los animales que se producen para abastecer
la cadena alimentaria, como por ejemplo los cerdos, en este sentido
ayer nos hacíamos eco de un estudio desarrollado por investigadores
estadounidenses y australianos, en el que se baraja la posibilidad de
que los cerdos alimentados con transgénicos tienen más problemas de salud.
Los resultados reflejados en el estudio de Nature sirven para
predecir el riesgo de resistencia y por tanto, de desarrollar
estrategias que permitan mantener la eficacia de los cultivos Bt.
En el caso de las compañías biotecnológicas, parece que la estrategia
es la incorporación de más genes que puedan hacer frente a las plagas,
hasta hace poco lo habitual era incorporar un máximo de tres genes, pero
ya se han desarrollado alimentos como el maíz transgénico SmartStax que
contiene hasta ocho genes diferentes, como ocurrió con el maíz Bt, de
nuevo se promete un mayor rendimiento y más eficacia frente a la acción
de las plagas, poco a poco un producto tradicional se va transformando y
llegará un momento en el que difícilmente se va a poder aplicar el principio de equivalencia sustancial,
es decir, un alimento transgénico cuya equivalencia en peso, imagen y
contenido nutricional es similar a la de un alimento tradicional, es
totalmente seguro.
En su momento el maíz transgénico SmartStax
fue aceptado por la Agencia de Protección Ambiental estadounidense y la
Agencia de Inspección de Alimentos Canadiense para que pudiera
comercializarse en el año 2010, quizá se esté facilitando que los
insectos desarrollen nuevas resistencias y se conviertan en plagas mucho
más virulentas al cabo de unos años, ¿qué tocará entonces?,
¿desarrollar nuevos cultivos con 20 nuevos genes?
Quizá sea hora de replantear otro tipo de estrategias que no
impliquen añadir nuevos genes en los alimentos para hacer frente a las
plagas.
ES MI OPINION. ALGUIEN DENTRO DE LOS GOBIERNOS, DEBE TENER UN POCO DE HONESTIDAD PARA DEJAR DE RECIBIR TANTA COIMA Y PONER FRENOS A ESTO. NO? QUE ESPERAN? LA MUERTE DE MILES. MILLONES?
Revista 'Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas'
Iniciar
una reflexión sobre los transgénicos en el Estado español, y en
particular en las comarcas de Aragón, no
puede ser de otro modo que denunciando la situación de incertezas que
existe al respecto. Las y los agricultores nos vemos sumidos en un mar
de datos sesgados y manipulados tanto por las empresas de semillas como
por los gobiernos central y autonómicos que contrastan con las
informaciones de nuestro sindicato o de organizaciones ecologistas.
Los ogm que dividen el campo
Recuerdo
cuando en 1998 se empezó a introducir el maíz transgénico llamado Bt176
de Novartris (luego Syngenta), sin que prácticamente nadie en el campo
supiéramos de qué se trataba ni hubiésemos dado nuestro parecer y mucho
menos nuestro consentimiento. En ese momento no teníamos herramientas
para saber qué saco de semilla era transgénico y cual no. No sabíamos lo
que sembrábamos. Igual de sorprendente fue la retirada de este maíz en
el año 2005 que cedió el paso a las variedades MON810 de Monsanto
autorizadas desde el 2003. Nadie explicó
el por qué, aunque bien supimos después1 que
su polen afectaba a poblaciones protegidas de mariposas, que existía el
riesgo de propagar a las bacterias su gen de resistencia a los
antibióticos, que tenía efectos tóxicos sobre otros insectos
beneficiosos para la agricultura y que en algunos países se había
relacionado con terribles problemas alergénicos.
Pienso que
tal desinformación puede ser hoy la responsable de que, en las zonas más
productoras de maíz transgénico, muchos maíces tradicionales no
híbridos, los conservados por agricultores y agricultoras mayores en
pueblos aislados y que se resembraban para las gallinas o cerdos de la
casa, estén contaminados por genes
transgénicos, siendo muy difícil la recuperación y limpieza de estas
valiosas semillas. De la misma manera, hoy me preocupa que repetidamente
el Ministerio autorice en diferentes comunidades autónomas
experimentaciones en campo abierto con otro maíz, el NK603 x MON810,
modificado con dos manipulaciones genéticas: la resistencia a insectos
(taladro) y la tolerancia a herbicidas derivados del glifosato. Esa
preocupación aumenta conociendo las graves denuncias sobre efectos del
glifosato y de sus preparaciones sobre la salud de la población y los
crecientes problemas de aparición de malezas resistentes a ese herbicida
en campos transgénicos en EEUU.
Fueron las presiones de
nuestro sindicato agrario, de la mano de organizaciones ecologistas, las
que lograron que las normativas obligaran a las empresas semilleras a
identificar con claridad qué llevaban sus sacos, y que informaran sobre
cómo sembrar, riesgos, resistencias, etc. Pero
lamentablemente, las malas informaciones que nos rodean y los intereses
económicos de la industria semillera han sido responsables de generar
en nuestra tierra graves conflictos entre las personas que siembran OMG y
las que no. Por un lado es triste pensar que muchas de las primeras no
saben a ciencia cierta qué significa cultivarlos. Por otro, muchas de
las personas agricultoras afectadas por contaminación transgénica se han
planteado si se puede denunciar a las y los vecinos de toda la vida
arriesgándose a enfrentamientos indeseados. Nuestra posición es la
prohibición de los transgénicos, pero mientras no se consigue, urge una
normativa clara para resolver y evitar estas situaciones.
La mentira para engañarnos
Quienes
diseñan las semillas OMG olvidan por completo cuál es el verdadero
problema de la gente del campo y también de quienes cultivamos maíz: su
mala rentabilidad. Hasta el año 2006 se nos pagaba los
mismos precios que 20 años atrás, mientras que los costes en ese
periodo habían subido un 450%. Y esto ya sabemos que no ocurre sólo con
el maíz. Los años posteriores a 2006 el precio de venta del maíz
ascendió notablemente, sobre un 40% más de lo habitual, pero tal
espejismo duró muy poco y respondió a puros movimientos especulativos.
Me consta que fue una estrategia para animar así al sector agrícola
español a sembrar más hectáreas de maíz. Sin embargo, no son estos los
elementos que debemos tener en cuenta, no aceptamos miradas solo
productivistas o crematísticas.
Nos deben preocupar otras
razones. ¿No está demandando la sociedad otra agricultura? ¿No demanda
alimentos más sanos? Personalmente, creo que las respuestas a estas
preguntas las dan los datos de la disminución de la siembra de maíz,
-transgénico y no- que se ha dado en Aragón en los últimos años. Las
agricultoras y los agricultores estamos
recuperando la importancia de relacionar, lo más directamente
posible, nuestro trabajo y nuestros cultivos con la alimentación de la
población, y no con los intereses de la industria de piensos.
La productividad
Aún
si solo nos centramos en el parámetro de la productividad, también ahí
el engaño está presente. Las informaciones que nos facilitan las
compañías de semillas no son claras. Es habitual que al presentarnos las
bondades de las semillas transgénicas nos den datos de productividad
basados en estudios realizados con las semillas híbridas equivalentes
(isogénicas).Y, ciertamente, si el valor añadido del transgénico es la
incorporación del gen BT para combatir la plaga del taladro, sólo
pueden existir significativas diferencias en la producción en casos de
circunstancias climáticas que permitan ataques masivos de taladro,
problema solucionado ya solamente adelantando la
época de siembra.
Si repasamos los datos que la Consejería de
Agricultura de Aragón nos ofrece en diferentes campañas y sobre fincas
de ensayo, la conclusión se repite: la producción entre variedades convencionales y variedades transgénicas no tiene diferencias significativas. Una
información clara al respecto sería importante para poder ejercer ‘el
derecho a decidir’ a la hora de comprar una semilla u otra, sobre todo
si tenemos en cuenta que a igual índice productivo la semilla híbrida
cuesta 120 euros menos por hectárea que su equivalente transgénica.
Problemas con los cultivos transgénicos
Las
modificaciones genéticas a las que se han sometido las semillas del
maíz, pueden protegerlas de un problema, el taladro -que con un buen
manejo no es relevante-, pero también tienen otras consecuencias
inesperadas. En los últimos años estamos observado que “el sol
quema” y que el maíz se seca antes de tiempo. Y, según mi
observación, esto está sucediendo principalmente en los cultivos
transgénicos, previsiblemente por el aumento de lignina que tienen.
También hemos visto auténticos desastres en parcelas transgénicas por
culpa de los ataques del virus del enanismo, de la araña roja e incluso
de ambos simultáneamente y aunque hay pruebas que lo constatan, éstas no
aparecen en las estadísticas más que como un hecho común y no como un
efecto producido por la introducción de transgénicos. Que el maíz
resistente al taladro tenga estos problemas ‘ocultos’ es fácil de
entender, puesto que los cambios genéticos alteran de forma imprevisible
el comportamiento de la planta. Además, los efectos del insecticida
producido pueden perturbar el funcionamiento de todo el ecosistema,
favoreciendo la proliferación de otros insectos plaga.
Por
otro lado se prevé en el futuro inmediato
problemas con las patentes. Así, recientemente hemos leído en los
periódicos que, los compañeros y compañeras citrícolas de Valencia que
injertaron una variedad patentada de mandarinas sin permiso de la
empresa están siendo juzgados por no respetar la propiedad privada. Esto
es exactamente lo que persiguen los transgénicos, que con la patente
del gen modificado se adueñan de las semillas y de toda la planta, es
decir de la esencia de la vida. Esto es muy grave, y como repite Vandana
Shiva, se debe luchar por la eliminación total de cualquier patente
genética, puesto que “las semillas son la fuente de la vida y la
primera pieza de la cadena alimentaria. El control de las semillas en
manos de monopolios significa el control sobre nuestras vidas, sobre
nuestra alimentación y sobre nuestra libertad”.
Cómo actuar
Con este sencillo análisis de quien vive del y en el campo y observa atento y respetuoso
la vida y la naturaleza, digo con rotundidad:
- En España todos los cultivos transgénicos deben de ser eliminados. Se
ha demostrado que no sabemos nada de sus consecuencias a largo plazo;
lo único que sabemos es que contaminan y dañan al resto de las especies.
En buena lógica debemos también prohibir la importación de granos
transgénicos cultivados en cualquier otra parte del mundo. Si esta
prohibición no es posible, el principio de precaución –sentido común, le
dicen en mi pueblo – nos obliga a imponer una prohibición en forma de
moratoria. Al detener temporalmente los transgénicos mejoraríamos la
imagen de los productos agrícolas en general respecto a nuestro mercado
europeo y aumentaría la renta agraria en cuanto a los cereales ya que el
precio del maíz y soja convencional va siempre por encima del
transgénico. La proteína animal la podríamos producir con varios tipos
de leguminosas en España, como el
altramuz dulce, habas, camelina, etc.…
- Incentivar a los laboratorios nacionales y universitarios para
la certificación, recuperación y mejora de las semillas autóctonas con
la voz campesina presente, participando así en el asesoramiento de lo
que hoy demanda la agricultura del futuro y requiere el campo.
Pero si la prohibición se demora, al menos algunas medidas son necesarias, a saber:
- Asegurar con leyes pertinentes la obligación de un etiquetado de los productos alimentarios que
indique siempre y de forma clara cualquier contenido o traza de
presencia transgénica, incluso en el caso de productos derivados de
animales alimentados con vegetales transgénicos.
- La nueva
ley sobre los OMG, dice claramente que los estados miembros deben de
comunicar todo tipo de incidencias, contaminaciones y problemas
socioeconómicos, etc. A su vez se deben habilitar seguros de
responsabilidad civil a agricultores y empresas productoras de
transgénicos por su contaminación. Se debe aplicar esta legislación sin
demora ni manipulaciones a la baja en el Estado español.
- Ante la próxima reforma de la PAC, y de nuevo a la espera de una prohibición, se debe solicitar que ninguna experimentación o cultivo transgénico reciba subvenciones o apoyo de la Unión Europea.
Para
finalizar quiero decir bien alto que la defensa de la Soberanía
Alimentaria pasa por que toda semilla debe producirse en cada
territorio, por la propia gente agricultora, por cooperativas agrícolas o
por entidades públicas.
Juan Carlos Simón agricultor de siempre, científico rural. Delegado de naturaleza UAGA Aragón- COAG
El
autor está abierto a cualquier debate, información o exposición de este
tema y si alguien lo desea puede mandarles estudios del mismo.jsimonvalencia@gmail. com
A tan sólo unos meses después de queun estudio
realizado en Italia, ahora famoso, encontró que el maíz genéticamente
modificado (GM) NK603 de Monsanto causa serios daños a los órganos y
produce tumores en mamíferos, un informe publicado por la European Food
Safety Authority (EFSA) ha descubierto que la mayoría de los OGM
comercializados hoy en día contienen un gen viral oculto que parece no
ser seguro para el consumo humano.
Figura 1. Esquema de
superposición de la región entre el promotor 35S y el gen VI, que
codifica la proteína P6. El ARN 19S (flecha de color azul claro en la
parte superior) contiene sólo el gen VI que codifica para la proteína
multifuncional P6 (flecha azul) que se divide en cuatro dominios (D1-D4)
de acuerdo con Li y Leiser.11 Las cajas negras 1 a 12 indican
delecciones mutantes descritas por Kobayashi y Hohn.12 Los dominios
funcionales se indican en púrpura: (1) señal de localización nuclear,
(2) la virulencia y la avirulencia del Vi / Av, (3) dominio importante
para la estabilidad y la multimerización, (4) dominio importante para la
estabilidad, (5) dominio homólogo RNasa H que se une a RNA-DNA híbridos
y a RNA de doble cadena, (6) dominio de unión al ARN y múltiples
dominios de unión a proteínasque interactúan con el factor de iniciación
de la traducción eucariótica (eIF3) y la proteína ribosomal L24 (RL24),
(7) dominio de unión a ARN y (8) dominio del dedo de zinc. Las cajas
grises indican las regiones que participan en la función o propiedad
indicada. La barra amarilla indica el largo del genoma CaMV. En verde la
posición de las variantes P35S y debajo las cajas abiertas indican los
diferentes dominios de P35S, como se describe por Benfey y Chua, 13 y
las cajas rayadas indican los potenciadores descritos por Kay et al.14 y
Fang et al.9 HVR, las regiones hipervariables.
Bajo el título Possible
consequences of the overlap between the CaMV 35S promoter regions in
plant transformation vectors used and the viral gene VI in transgenic
plants, el histórico informe pone de relieve el hecho de
que 54 de los 86 rasgos transgénicos actualmente aprobados para su uso, o
aproximadamente el 63 por ciento, contienen un gen extraño viral
conocido como “Gen VI” que los investigadores han encontrado altera la
función normal de los cultivos.
Esta alteración está presente en la
mayoría de los OGM comerciales cultivados hoy en día, incluyendo tanto
el NK603 como el MON810 de maíz, así como la soja Roundup Ready, todos
ellos producidos por Monsanto. Además, los investigadores han encontrado
que este gen defectuoso puede inducir cambios fenotípicos indeseados,
que pueden implicar graves mutaciones físicas y bioquímicas en los
organismos.
“En el curso del análisis para
identificar posibles alergenos en los cultivos transgénicos, la
Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha descubierto
tardíamente que la secuencia genética más común en los comercializados
de OGM también codifica un fragmento significativo de un gen viral”,
explica Independent Science News (ISN) sobre el descubrimiento.
Basado en una investigación anterior que
implica la relación entre los genes virales y vegetales y la salud
humana, el nuevo descubrimiento plantea serias preocupaciones sobre la
seguridad de los OGM en la producción comercial de hoy en día. Puesto
que el propósito inherente de los genes virales es desactivar al
anfitrión a fin de permitir la invasión patógena, su presencia en el
suministro de alimentos OGM representa una seria amenaza para la planta y
para la salud humana.
El Gen VI, el “arma humeante” que demuestra que los OGM no son aptos para el consumo humano
Hasta este punto, la industria de la
biotecnología ha mantenido que los transgénicos son prácticamente
idénticos a los organismos naturales, y que no hay ninguna diferencia
estructural o funcional entre los OGM y los cultivos naturales en la
forma en que son procesados por el cuerpo humano. Pero la presencia
del Gen VI en la gran mayoría de los OGM echa completamente por tierra
este mito.
Dado que los cultivos naturales no poseen
el Gen VI, no son susceptibles a las mismas infecciones virales como
son los OMG que lo contienen. Según el análisis de ISN sobre la función
del Gen VI, el defecto genético no sólo facilita el acoplamiento de los
virus potencialmente mortales en el tejido de la planta, sino que
también suprime las defensas naturales anti-patógenas, haciendo de estos
cultivos, y a los seres humanos que los comen, potencialmente más
susceptibles a la enfermedad.
La presencia del Gen VI básicamente deja a
los cultivos transgénicos indefensos ante patógenos invasores y
virales, y se cree que causa expresión aberrante de genes en los
cultivos que la poseen. Esto significa que toda la secuencia genética de
una planta puede mutar como consecuencia del Gene VI, resultando en la
producción al azar de proteínas dentro de las células vegetales, la
expresión indiscriminada de genes en todo el organismo, e incluso
deformidades de crecimiento.
Los científicos han sabido de la
presencia de genes virales similares en los OGM durante años, pero nunca
se habían identificado cómo exactamente estos genes y los cambios
genéticos masivos que inducen afectarían a la salud humana. Y ninguno de
los gobiernos que han aprobado los OGM que contienen genes virales para
uso comercial han requerido alguna vez las pruebas de seguridad
adecuadas para identificar las amenazas potenciales para la salud, lo
que significa que la humanidad es el conejillo de indias para este
experimento colectivo de la biotecnología.
“La información pertinente sobre la
existencia del Gene VI ha estado libremente disponible en la literatura
científica desde mucho antes de la aprobación de los primeros productos
biotecnológicos”, añade ISN sobre el escándalo.
EL SALMON CHICO ES EL ORIGINAL...EL GRANDE FUE MODIFICADO GENETICAMENTE AGREGANDOLE GENES DE OTRA ESPECIE.
Los proyectos para etiquetar alimentos transgénicos en Estados Unidos
son un goteo incesante, hace un par de años nos hacíamos eco del
proyecto de ley aprobado por la asamblea del Comité de Salud de
California, se trataba de una reglamentación para etiquetar el pescado transgénico.
El proyecto se había puesto en marcha ante la posibilidad de que la FDA
aprobara el salmón transgénico, el objetivo era que los consumidores
pudieran identificar el tipo de salmón que se comercializaría en las
pescaderías y que eligieran según sus convicciones.
Esta fue una iniciativa que salió adelante y que parecía sentar
precedentes para que se etiquetarán otros alimentos modificados
genéticamente, pero como sabemos de momento no ha sido así, recordemos
por ejemplo hechos más recientes como la Proposición 37,
proyecto impulsado por la iniciativa Derecho a Saber de los Alimentos,
en el que se solicitaba una nueva reglamentación sobre el etiquetado de
los alimentos transgénicos en este estado el proyecto fracasó.
Recientemente se ha puesto en marcha una campaña similar en Washington
solicitando este tipo de etiquetado a través de la Iniciativa 522,
lo mismo se pretende plantear en Oregón y además otros estados se están
sumando a este tipo de solicitudes, recordemos por ejemplo el Proyecto
de Ley SB 18 en el que Nuevo México pide el etiquetado de piensos y alimentos transgénicos.
Pues bien, ahora conocemos una propuesta similar a otras que han logrado
su cometido, como la que hemos referenciado al principio o la
legislación que se aprobó en el año 2005 en Alaska, se ha propuesto un
proyecto de ley denominado Medida SB 155 para que en Missouri se pueda etiquetar la carne y el pescado de animales modificados genéticamente,
la iniciativa está impulsada por el senador Jemilah Nasheed (estado de
San Louis) y su objetivo según sus declaraciones, es facilitar que los
ciudadanos puedan acceder al derecho a saber, que sepan qué tipo de
alimentos adquieren en los comercios. El proyecto se plantea
coincidiendo con la posibilidad de que en breve la FDA apruebe el salmón transgénico
y la preocupación que ello suscita. La denominada Propuesta SB 155
solicita que cualquier tipo de carne o pescado que provenga de animales
modificados genéticamente y su descendencia, sea claramente identificado
a través de las correspondientes etiquetas alimentarias a partir del 1
de septiembre del año 2015.
De salir adelante el Proyecto de Ley, permitiría que el Departamento
de Agricultura de Missouri, exigiera el etiquetado de alimentos
modificados genéticamente (carnes y pescados), se deberían etiquetar
todos aquellos productos que han sufrido el uso de técnicas de ADN
recombinante o ADN recombinado, es decir, la unión de secuencias de ADN
procedentes de dos organismos de especies diferentes. La introducción de
material genético exógeno, la alteración de la posición de un
determinado gen, la deleción de un gen (pérdida de un fragmento de ADN) o
duplicación… es decir, todo lo que esté relacionado con la modificación
o manipulación genética.
Como decíamos, en Estados Unidos se presentan cada vez más proyectos
para etiquetar alimentos modificados genéticamente, algo que
evidentemente no gustará a la industria alimentaria, cada vez se abren
más frentes y como decían los partidarios de la Proposición 37, se puede
perder una batalla pero la “guerra” continúa y el final es incierto. El
caso es que si esta ley sale adelante y se cometieran infracciones en
el etiquetado, se considerarían un delito menor de Clase C, es decir, un
delito que se sancionaría con una multa, se puede decir que es un
principio para intentar cambiar las actuales leyes.
Son muchas las personas que creen que se deberían etiquetar
este tipo de alimentos permitiendo a los consumidores que decidan si
quieren o no consumirlos, si realmente no existen problemas con los transgénicos
tal y como se indica desde la FDA bajo el principio de equivalencia
sustancial, ¿por qué negarse a ello?. Al respecto nos gustaría recordar
de nuevo las declaraciones de Mairead McGuinness, miembro del Parlamento
Europeo que trabaja en el comité agrícola, el parlamentario declaraba
que la falta de información pública ha provocado que se socave la fe en
la ciencia, ha existido demasiado mutismo y poca transparencia en toda
la trayectoria de los alimentos modificados genéticamente, esta es una de las principales causas por las que existe una gran oposición a los alimentos biotecnológicos. A través de este enlace (Pdf) podréis conocer más detalles de la Medida SB 155.
QUE ESTE DEBATE DEBE DARSE EN SUDAMERICA. YA SE DA EN EUROPA Y EEUU. ¿SERA QUE EN ESOS LUGARES SI SE PREOCUPAN DE LA SALUD DE SUS CIUDADANOS? ¿Y ACA, SERA QUE SOMOS CONEJOS DE INDIAS PARA LA PRUEBA , PARA SABER SI NOS HACE BIEN O MAL?
Proposición 37, ¿acabará con el uso del término natural en los alimentos?
Quedan pocos días para que se celebre la votación en la que se
decidirá si se aprueba o no la Proposición 37, reglamentación que
obligará a la industria alimentaria de California a etiquetar los
alimentos que contengan ingredientes transgénicos.
Las campañas iniciadas a favor y en contra de la propuesta incrementan
su actividad intentando captar a los indecisos, se interpreta la
reglamentación según los intereses de cada bando. Hemos hablado de
varias cuestiones que giran en torno a la nueva propuesta, pero nos
quedaba pendiente hablar sobre la descriptiva ‘natural’. Según los
opositores a la nueva ley, la Proposición 37 acabará con el uso del término ‘natural’ en los alimentos, es decir, no se podrá utilizar en ningún alimento procesado, incluso aunque no tenga ingredientes transgénicos.
Según el texto de la reglamentación, la definición de alimento
procesado comprende aquellos productos obtenidos a partir de materias
primas agrícolas que se han sometido a diferentes tratamientos,
molienda, fermentación, congelación, cocción, enlatado, etc. Esto
obligaría a que alimentos como pueden ser las almendras saladas o el
puré de manzanas enlatado, no puedan lucir en su etiqueta el término
‘natural’, a pesar de que no sean alimentos modificados genéticamente.
Por tanto serían cientos de productos los que no podrían definirse como alimentos naturales al haber sido sometidos a alguno de los procesos mencionados.
Al respecto, sería interesante recordar que la FDA (Food and Drug
Administration) no había definido el término natural y aceptaba que se
utilizara en los alimentos transgénicos, la FDA consideraba que un
alimento modificado genéticamente es seguro cuando es significativamente
equivalente en composición y características nutricionales a un
alimento tradicional (equivalencia sustancial), es decir, que son
iguales, de ahí que algunos alimentos transgénicos se etiquetaran como alimentos naturales.
Nosotros entendemos que en el caso de los alimentos modificados
genéticamente tiene sentido la reclamación de no utilizar la descriptiva
natural, pero en alimentos naturales que han sido sometidos a
determinados procesos como la cocción, ¿cómo deberían designarse?.
John Shaw, director ejecutivo de Natural Products Association
(Asociación de Productos Naturales), está a favor de que los
consumidores conozcan la composición de los alimentos que adquieren, sin
embargo, no está de acuerdo con el punto que alude al término natural y
por ello, curiosamente, se opone a la Proposición 37.
En teoría esta reglamentación debería arrojar luz y transparencia sobre
los alimentos que contienen ingredientes modificados genéticamente, pero
no tendría por qué afectar a aquellos alimentos que sólo se someten a
diferentes procesos como antes hemos mencionado, de hecho, incluso los alimentos frescos
que han sufrido leves procesos de transformación no se podrían
etiquetar como naturales. Ciertamente no tiene mucho sentido, la
percepción de los consumidores con respecto a los alimentos cambiaría,
no es extraño por tanto que se incremente la controversia y que personas
y asociaciones que en principio están a favor de la Proposición 37,
terminen votando contra ella.
Algunos fabricantes de alimentos argumentan que se trata de una disposición que va mucho más allá de exigir el etiquetado transgénico,
su alcance podría hacer que cualquier alimento que sufra un tipo de
procesado, no pueda contener en su etiqueta la descriptiva ‘natural’.
Por esta regla de tres, un pequeño productor de cerezas recolecta su
producción y elabora mermelada
casera para su comercialización, sin aditivos, conservantes, etc., no
va a poder etiquetar su mermelada con la descriptiva natural o elaborada
con ingredientes naturales. Por esta y otras razones, la Proposición 37
podría fracasar, parece que el texto no está bien redactado y se
interpreta de diferentes formas, alejándose de su cometido inicial, que
se identifique qué alimentos contienen transgénicos.
Por ello, una asociación que respalda la Proposición 37, o mejor
dicho, el derecho a saber de los consumidores, va a votar en contra
porque puede provocar numerosos problemas a quienes no utilizan
ingredientes modificados genéticamente. Si se aprueba y entra en vigor
en el 2014, se verá afectada toda la cadena de suministro, productores,
fabricantes de ingredientes y alimentos, mayoristas, minoristas, deberán
eliminar toda referencia a “natural” cuando se utilicen procesos como
la cocción,
la deshidratación, la fermentación, la molienda, el ahumado… a cada
eslabón de la cadena agroalimentaria la Proposición 37 afectará de una
manera distinta, algunos tendrán más responsabilidad que otros. En el
caso de los supermercados, por ejemplo, deberán asegurarse de que los
alimentos que comercializan están correctamente etiquetados y contar con
la documentación oportuna que certifique el tipo de etiquetado. Si
hablamos de proveedores, lo mismo, serán responsables de que sus
productos estén perfectamente etiquetados, tendrán un plazo
relativamente corto para cambiar todas las etiquetas de los productos
que se destinen a California, o elaborar nuevos alimentos con una
etiqueta específica para el mencionado estado.
No es extraño que incluso asociaciones como la citada terminen
cambiando de postura, la nueva reglamentación les traería más problemas
que beneficios (al menos eso pretenden hacer creer), por otro lado hay
que recordar que si la norma sale adelante, podría sentar precedente
para que se instaurara en todo el país. El haber incluido el uso del término natural
en la nueva reglamentación podría ser un error, a fin de cuentas, de lo
que se trata es de identificar a los alimentos que contienen
ingredientes transgénicos, nada más. Para otros procesos se puede
desarrollar otra reglamentación, os recomendamos acceder al artículo de Natural Products Association para comprender mejor el problema, no tiene desperdicio y nos muestra algunas de las razones que se argumentan contra la Proposición 37.
En este documental podemos conocer con más detalle el drama del cultivo de las piñas o ananas,
frutas tropicales fragantes y dulces, que principalmente producen y
exportan a Europa los países latinoamericanos. En este caso se pone al
descubierto la situación que rodea al cultivo de piñas o ananas en Costa
Rica.
Las piñas son el segundo cultivo de frutas tropicales más importante
del mundo superado por los plátanos, aunque en el documental se habla de
la situación de Costa Rica, quizá se podían trasladar las mismas
circunstancias a otros países productores como India, Brasil o Filipinas
entre otros. Posiblemente más de un lector ha podido constatar en los
centros de distribución ofertas especiales de piñas a unos precios muy
interesantes, nada que ver con el precio de hace una y dos décadas, que
la convertía en un producto exclusivo y selecto. Son muchos los motivos
que convierten en un drama el cultivo de las piñas o ananas y el documental nos muestra algunos de ellos.
Hasta las tres cuartas partes de las piñas que podemos encontrar en las
tiendas europeas proceden de este país, pero el comercio está dominado
por unas pocas multinacionales a las que no les parece importar la
contaminación ambiental, las condiciones de trabajo, la muerte de la
flora y fauna del país, etc. Seguramente todos habéis oído hablar de las
piñas ‘Del Monte’, una productora y distribuidora estadounidense de
alimentos (será interesante remarcar que esta empresa es una de las más
citadas en lo que respecta a explotación laboral en los países en vías
de desarrollo). En el documental vemos un anuncio de Del Monte, la
narradora nos explica que seguramente esta empresa no desearía que
vierais este documental, el drama del cultivo de las piñas o ananas es una realidad.
En el documental se pone de manifiesto que la industria ha creado
miles de puestos de trabajo, pero el precio que se debe pagar a nivel de
condiciones laborales y medioambientales es bastante alto, parece que
este es el único modo que permite que en Europa podamos disfrutar de las
piñas a unos precios muy asequibles. En el documental conocemos a un
representante sindical que lleva más de 30 años luchando por el derecho
de los trabajadores, a juzgar por las imágenes su labor es poco
significativa y menos sin el respaldo oportuno.
Parece ser que los desastres en el medio ambiente son una tónica
habitual, los accidentes y vertidos de agroquímicos al medio ambiente
son una constante, ríos, canales o el mar son contaminados con estos
herbicidas, pesticidas y demás agroquímicos utilizados en la producción
de piñas. Tras un accidente, podemos ver las consecuencias en un canal,
los peces muertos abundan, peces que sirven de alimento habitualmente a
las comunidades más pobres.
Expertos en agroquímicos del país nos explican que se aplican una
gran cantidad de pesticidas peligrosos, se llegan a emplear hasta 15
veces más herbicidas en los cultivos de piñas en comparación con otro
tipo de cultivos, el Paraquat (nombre comercial del dicloruro de 1,1′-dimetil-4,4′-bipiridilo, considerado muy peligroso en humanos si se ingiere), el bromacil
(herbicida prohibido en la UE, muy peligroso para la salud humana y el
medio ambiente, fácilmente produce la contaminación de agua). Como
podemos comprobar, las empresas aprovechan la falta de legislación y las
condiciones de pobreza para campar a sus anchas produciendo piñas sin
importar las consecuencias.
Pesticidas, herbicidas y demás productos son arrastrados por el agua
de las lluvias o el agua del riego, hacia los manantiales que abastecen
de agua potable a la población, podemos conocer una plantación que se
encuentra a menos de 100 metros de un punto de abastecimiento de agua
potable, por supuesto el agua está totalmente contaminada. Según los
expertos, son necesarios hasta 16 agroquímicos diferentes en el cultivo
de las piñas o ananas, muchos de ellos son de uso legal en Costa Rica, pero eso no indica que sean seguros, determinados compuestos provocan alteraciones hormonales, enfermedades, cáncer…
Conocemos el caso de una mujer que vive cerca de una plantación de
piñas que suministra a la empresa Del Monte, el agua de la zona está
contaminada. Las comunidades de la zona solicitaron al Gobierno que se
realizaran análisis del agua
que consumen, el resultado fue un comunicado advirtiendo que no se
podía consumir el agua por su alta contaminación. Nosotros compramos
piñas a un buen precio, pero las comunidades que las producen deben
pagar un precio excesivamente elevado, si tenemos conciencia social y
medioambiental, será interesante comprar sólo aquellas piñas que se han
producido de forma respetuosa con el medio ambiente.
En vez de solucionar el problema y legislar el uso de los
agroquímicos, la solución pasa por acercar cisternas de agua potable a
la población, mientras se sigue fumigando y contaminando con total
impunidad provocando todo tipo de enfermedades en la población,
especialmente a quienes trabajan en los cultivos, algunos de ellos han
declarado que han sufrido y sufren todo tipo de problemas de salud a
causa del envenenamiento por los agroquímicos, pero no quieren ser
grabados por las cámaras de televisión, el miedo a perder su puesto de
trabajo y el modo de subsistencia de la familia lo impide.
Quizá después de ver el documental, cuando veamos una oferta de piñas
en un supermercado, nos plantearemos el verdadero precio que se ha
pagado para que podamos disfrutar de una fruta tropical exquisita a un
buen precio. En el documental nos muestran una división de ganancias de
la piña por cada libra (100 peniques que convertiremos en porcentajes),
los distribuidores minoristas acaparan un 41%, las empresas
multinacionales un 38%, los propietarios de las plantaciones un 17%,
finalmente los trabajadores un 4%.
En el documental sobre el drama del cultivo de ananas
conocemos un caso contrario, un productor de piñas ecológicas que
trabaja su tierra y en el marco del comercio justo, recibe un precio
mínimo por sus piñas, ayuda para la educación de sus hijos y está
concienciado sobre el uso de los agroquímicos y sus fatales
consecuencias. Lamentablemente no existe suficiente demanda para las
piñas que proceden del comercio justo por su precio, algo que hace que
terminen comercializándose como piñas convencionales o de producción
industrial.
La guerra de precios entre las cadenas de distribución no son
compatibles con los productos de comercio justo y dependiendo del país, y
la crisis económica, los consumidores se decantan por los precios más
bajos. En fin, os recomendamos ver el documental, es muy revelador y
perfectamente se podría trasladar a otros alimentos importados de países
en vías de desarrollo, las problemáticas posiblemente sean similares.
Por cierto, será interesante dar un vistazo a una nueva noticia sobre transgénicos, al parecer ahora el Gobierno de Costa Rica plantea la posibilidad de avalar el cultivo de piñas transgénicas en el sur del país, de este producto hablaremos en breve.
EN CUANTO TIEMPO ESTARAN EN LA PROVINCIA DE MISIONES? O FORMOSA, O SALTA??? LOS TRANSGENICOS NOS INVADEN Y SI NO NOS OPONEMOS MAS FIRMEMENTE, PONDRAN EN RIESGO LA SALUD NO SOLO REPRODUCTIVA DE NUESTROS HIJOS. SI NO, LA FALTA DE SALUD DE NUESTRA VEJES.